Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
El que come y no da, atragantado morirá.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
El mendigo pide pan, pero come carne si se la dan.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
La muerte todas las cosas iguala.
Un ojo al gato y otro al garabato.
Más se mira al dador que a la dádiva.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Donde está el rey, a cien leguas.
Poco mal y bien quejado.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
El gañán y el gallo, de un año.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Vencer no es vergonzoso
Después de la risa viene el llanto.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Buenas cartas a veces pierden.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Después de verme robado, compré un candado.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Comer uva y cagar racimo.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Canas y armas vencen las batallas.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Burla con daño, no cumple el año.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Con hermosura sola no se pone la olla.
La paciencia es el puerto de las miserias.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Mientras está la pelota en el tejado, el juego no está ganado.
El lunes, ni las gallinas ponen.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Si te peleas con un deshollinador, saldrás negro.