Buena barba, de todos es honrada.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
De tal jarro, tal tepalcate.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
El que no sabe nadar, se lo lleva la corriente.
Debajo de la hiel suele estar la miel.
Al invierno, no se lo come el lobo.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Quien boca tiene a Roma va.
Boca seca hace bolsa llena.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Ahora adulador, mañana traidor.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Del árbol caído todo el mundo hace leña.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
Vamos a ver dijo el ciego.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Saber cuantas púas tiene el peine.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
No es mala la muerte cuando se lleva a quien debe.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.