Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Esta vale en oro lo que pesa.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
El que quiera comer la nuez tiene que romper la cáscara.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
El que depende de otro come mal y cena peor.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
No conviertas en amigo al que has vencido
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
Lo que haces, encuentras.
Escoba nueva, barre bien.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
El que tiene tierra, tiene guerra.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
En casa llena el loco no se apena.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
El ajo es la triaca del villano.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Es mejor cobrar a que te cobren.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Lo quiero, para ayer.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Quien dice lo que no siente, miente.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Hombre avisado, medio salvado
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
La misa, dígala el cura.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
Jugar la última carta.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Bueno es el gato, si no te araña.