Quien ama a Beltrán ama a su can.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Del viejo el consejo.
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
A bien se llega quien bien se aconseja.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
La verdad no peca pero incomoda.
El oro entra por todas las puertas, excepto las del cielo.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
En bote pequeño la buena mermelada.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
De día no veo y de noche me espulgo.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
En abril, va la vieja a veril.
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
No soy baúl de nadie.
Está como abeja de piedra.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
Cada palo que aguante su vela.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
El que apurado vive, apurado muere.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
De un peligro, con otro me libro.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Entra, bebe, paga y vete.
El que manda, no va.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.