Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Dios aprieta pero no ahoga.
Acuéstate con perros y te levantarás con pulgas.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
A gallo viejo gallina joven.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Ratón que corre mucho resbala frente a la cueva.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
La buena uva hace buena pasa.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
La cebolla engorda la polla.
Barbero, o loco o parlero.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Si te pica el escorpión, busca pala y azadón.
Al pez, una vez.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Donde está la aguja está el dedal.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Las gotas de lluvia eran tan grandes como ubre de vaca.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.