Esta en medio del río y se muere de sed el mezquino.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
Por el delito del herrero, mataron al carpintero.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
La voz del asno no pasa del tejado.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Olla chica hace la bolsa grande.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
No tientes al diablo que lo veras venir.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Cuando suena el tiro, ya la bala ha salido.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
No hagas trampa en que caigas.
De mala ropa no sale un buen traje.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
El amor mueve montaña.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
Cada necio quiere dar su consejo.
Vecina de portal, gallina de corral.
Carretera que bien empieza, con baches acaba.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Vino sacado hay que gastarlo.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Ave que vuela, a la cazuela.
Quien no da nudo, pierde punto.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Hasta a la mejor cocinera se le queman los porotos.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Mal es acabarse el bien.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Por San Antón, la gallina pon.