Cuando llega el buen sentido el amor envejece
Fiar, en Dios y en otro no.
La belleza entra por la boca.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
El que se brinda se sobra.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Mallorquina, puta fina
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Busca una mujer que sepa guisar y coser; y si bien lo quieres pasar, que más que coser sepa guisar.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Boca de miel y manos de hiel.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Cada cual a lo suyo.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Estrenar casas y domar potros, otros.
El que bien te quiere no te engaña.
Muerte deseada, vida prolongada.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
La confianza mató a su amo.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Razón y cuenta, amistad sustenta.