Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Mañana te lo dirá la vida.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Valentón y rufián, allá se van.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Amores de lejos no son parejos.
Día de San Martino, todo mosto es buen vino.
Amor con amor se paga.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Amores nuevos olvidan los viejos.
El amor corrompe los corazones puros y purifica los impuros
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
El interés mata la amistad
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Madre piadosa cría hija miedosa.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
El amor es un estímulo que entra rápidamente por los sentidos y se desvanece lenta y dolorosamente por el corazón.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
La impureza, pesa.
De amores el primero, de lunas las de enero.