Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
Más perdido que perro en misa.
El hombre propone y Dios dispone.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
A pan duro, diente agudo.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
Nada tiene al que nada le basta.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Mas fácil que pelar mandarina.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
La lengua larga es señal de mano corta.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Cada cual en su corral.
El que ama el peligro, en él perece.
La mano que no puedes morder, bésala.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
El que tiene es el que pierde.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Burro empinado, por hombres es contado.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Es más inútil que cenicero de moto.
Cuando la rana críe pelo, serán los cojos buenos.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
La letra mata, el espíritu vivifica.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Palabras de santo, uñas de gato.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.