Haber gato encerrado.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
Barco grande, ande o no ande.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Maíz comprado no engorda.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
A batallas de amor, campo de plumas.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Se llena antes el ojo que el papo.
Burro apeado no salta vallado.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
A dos puyas no hay toro bravo.
Mejor solo que mal acompañao.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Estar como caimán en boca de caño.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
No siempre huye el que vuelve la espalda
Valor y querer, facilitan el vencer.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
No hay que arrear ganado flaco.
Saber uno los bueyes con que ara.
Los vicios no necesitan maestro.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Échale guindas al pavo.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.