Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Lo que no cuesta no vale.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
El que más hace, menos alcanza.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
Siempre hay un roto para un descosido.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Quien bien ata, bien desata.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
La puerca tira del tapón
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Una espina en el ojo.
En San Antonio cada pollita pone huevo
Con fuerza de voluntad, incluso un ratón puede comerse un gato
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
A dos palabras tres porradas.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Menos malo es mortuotio que casorio.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
El cobarde vive, el valiente muere.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
No siempre el mejor camino es el más corto.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
De dos males, elige el menor.