A buena mujer, poco freno basta.
Dar antes que amagar.
A gran prisa, gran vagar.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
No es bueno huir en zancos.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Favor publicado, favor deshonrado.
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
El que se apura, poco dura.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Vale más ser ralos que calvos.
Buen amigo es el dinero.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Antes doblar que quebrar.
El malo mundo está y peor se pondrá.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Más caro es lo dado que lo comprado.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
El que se apura llega tarde.
La fuerza vence, la razón convence.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
La raíz de todos los males es el amor al dinero.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
No se puede servir a dos señores.
Quien desparte lleva la peor parte.