Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Lo que dejes para después, para después se queda.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Donde lloran esta el muerto.
No cortes el árbol que te da sombra.
Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Lo que no nos une, nos mata.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
La venganza es un plato para tomar frío.
A mejor cazador se le va la paloma.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
No hay hombre tan malo que no tenga algo bueno; ni tan bueno que no tenga algo malo.
A año tuerto, labrar un huerto.
No enciendas un fuego falso frente a un dios verdadero
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Aquí hay gato encerrado.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Bastante colabora quien no entorpece.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Una obra mala, con una buena se paga.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
El que tiene es el que pierde.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Necio que sabe latín, doble rocín.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
El vino es la teta del viejo.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.