Si falta la comida, torcida va la vida.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
A lo que no puedas, no te atrevas.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Comprar al pobre, vender al rico.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Zurcir bien es más que tejer.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Echarle mucha crema a sus tacos
Joven madrugador, viejo trasnochador.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Ser el último orejón del tarro.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
¿Quién es tu enemigo?. El de tu oficio.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Hijito de tigre, rayado tenia que ser.
Con maña, caza a la mosca la araña.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Cada cual mire por su cuchar.
Hacer del san benito gala.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
Oír como quien oye llover.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
En hacer bien nunca se pierde.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.