El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
El que está en el lodo querría meter a otro.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Hasta la muerte, todo es vida.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Si te peleas con un deshollinador, saldrás negro.
Haz mal y guárdate.
Para bien estar, mucho hay que andar.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
La reputación dura más que la vida.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
El gorrón tiene que ser sufrido.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
El burro busca al otro burro para rascarse.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
Ave que vuela, a la cazuela.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Hacer enseña a hacer.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Ni todos los que estudian son letrados ni todos los que van a la guerra soldados.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Llenar el tarro.
Mojarse el potito.
Para aprender a nadar, meterse al pozo o al mar.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
El que come con navaja, come más que trabaja.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Al barrigón, no le vale faja.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
Quien ama, teme.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.