Bailar con la más fea.
No hay borracho que coma lumbre.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Agua corriente no mata a la gente.
La que da beso da d'eso.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
Tanto está la gotera sobre la piedra hasta que hace el roto.
En toda guerra está mezclada una mujer.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Hasta la belleza cansa.
No ensucies donde comes.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Casa sin madre, río sin cauce.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Non hai peixe coma o porco.
Estas como mango, amarilla y bien chupada.
El juego destruye más que el fuego.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Suelo mojado, cajón seco.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
No soy pila de agua bendita.
Si la nube es negra, cuídate de la piedra.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Mujer pecosa, mujer candela.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
Cada hombre deja sus huellas.
De luengas vías, luengas mentiras.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
La lluvia viene después de los bosques.
De tal jarro, tal tepalcate.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Más cagado que palo de gallinero.