Espada y mujer, ni darlas a ver.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
Roer siempre el mismo hueso
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Del tronco caído todos hacen leña.
Caballo de andadura poco dura.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Marido, comprad vino; que no lino.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Renegad de viejo que no adivina.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
La puerca tira del tapón
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Ahora adulador, mañana traidor.
Carga que place, bien se trae.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Las penas de amor las quita el licor
Al pez, una vez.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Jugar la vida al tablero.
A padre avaro, hijo pródigo.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Tarde piaste pajarito.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
Caballo hermoso, de potro sarnoso.
Los patos marinos anuncian nieve.
Labrador que labra, no tiene estiletes ni cabras.
La mujer rogada y la olla reposada.
Galga salida, a liebre parida.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.