No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Que tienen que ver los cojones para comer trigo.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
El que no sabe, es como el que no ve.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Es tan bueno, que confunde las películas con la realidad.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
La miel no se inventó para la boca del burro.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
De las ciencias y las artes, solo es enemigo el ignorante.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Da la mano al tonto y te cogerá hasta el hombro.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Fue a un concurso de tontos y lo perdió por tonto.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
Más alta que un pino y más tonta que un gorrino.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
No existe un tonto que no sea admirado por otro tonto.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.