El corazón nunca es engañador.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Breve habla el que es prudente.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Quien dice lo que no siente, miente.
Mejor precavido, que arrepentido.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
Hablar con el corazón en la mano.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Intimidades, solo en las mocedades.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Amor es el verdadero precio del amor.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Mal apaña quien no engaña.
Buena es la costumbre en el bien.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Es más fácil tapar el sol con un dedo que la verdad con una montaña de mentiras.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.