De celosa a puta, dos pulgadas justas.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
La práctica perfecciona.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Cada cual en su corral.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
A grandes cautelas, otras mayores.
De ninguno seas muy compañero.
De comerciar a robar, poco va.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Ojo por ojo y diente por diente.
Más vale fracasar en el intento que no intentar algo por temor al fracaso.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Nadie busca ruido con su dinero.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Cazador y cazado confían en Dios.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
A buen juez, mejor pastor.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Haz lo posible para ser bueno y lo serás.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Más vale un hoy que diez mañanas.
El buen mosto sale al rostro.
El último en saberlo es siempre el interesado.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
Tras el vicio viene el lamento.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
La esperanza alegra el alma.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.