La variedad place a la voluntad.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Espada y mujer, ni darlas a ver.
A buen santo te encomiendas.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Amistad que acaba, no fue nunca amistad.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
El hombre apercibido medio combatido.
Escucha el silencio... que habla.
Ser amable es ser invencible.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Hacer oídos de mercader.
Un hombre puede lo que sabe
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Mujer casada, casa quiere.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Como pecas, pagas.
Guardas bien y no sabes para quien.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Cada cual ha de llevar su carga.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Más vale poco que nada.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Más haces callando que gritando.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.