Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Al mal dar, tabaquear.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Caridad con trompeta, no me peta.
No jales que descobijas.
No hay otra felicidad que la paz interior.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Una palabra deja caer una casa.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Si no vas de acuerdo con uno, es su problema;si no vas de acuerdo con nadie, es tu problema.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
La mala fe, no pare hembra.
Las buenas labores honran a los labradores.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Sin dudar, no hay acertar.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Freídle un huevo, que dos merece.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
No hay pero que valga.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.