Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
El mejor cazador, miente más que caza.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Trabajo de común, trabajo de ningún.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
Haz bien y no mires a quien.
La verdadera amistad es inmortal.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
A ojo de buen cubero.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Hablar poquito, y mear clarito.
Espéjate para que veas cómo eres.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
El sabio calla, el tonto otorga.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
Donde aprietan, no chorrea.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
La curiosidad anda en busca de novedad.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
La fe no tiene miedo.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Obra a destajo, no vale un ajo.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.