Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Nadie está obligado a lo imposible.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Cada ollero alaba su puchero.
A amante que no es osado, dale de lado.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Más vale que sobre que no que falte.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
A buena mujer, poco freno basta.
Fue sin querer...queriendo.
Quien te adula, te traiciona.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
Al mal tiempo, buena cara.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Hombre harto, no es comilón.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
No es virtuoso quien no se alegra con la virtud.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
No dar ni recibir, sin escribir.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
La tierra será como sean los hombres.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
No te asombres por poca cosa.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Quien calla otorga
Cuando masques, no chasques.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Más vale despedirse que ser despedido.
La alegría intensa es cosa seria
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.