En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
La mentira es animal de quinta vida.
Cuenta errada, sea enmendada.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
El que está a las duras, está a las maduras.
No hay mejor testigo que el papel escrito.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
La mentira puede correr un año, la verdad la alcanza en un día.
A chica boca, chica sopa.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Hombre chiquitín, bailarín y mentirosín.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
El que fía o promete, en deudas se mete.
El hombre que no se equivoca no es humano.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Ahora adulador, mañana traidor.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
El que calla, otorga.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Buena madera, buen oficial espera.
Los buenos modos agradan a todos.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Lo que no cuesta no vale.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Al mal hecho, ruego y pecho.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Aquel que reconoce la verdad del cuerpo puede entonces conocer la verdad del universo.