¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Jugar al abejón con alguien.
Per natura non da, Salamantica non presta. Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
A malos ratos, buenos tragos.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
El que es buen juez por su casa empieza.
A cada paso, un gazapo.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Cada casa es un caso.
Madurar viche.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Quien primero viene, primero tiene.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
A chico mal, gran trapo.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
La suerte la pintan calva.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
A consejo malo, campana de palo.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Quiéreme poco pero continúa
Hombres de noche, muñecos de día.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Al rebuznar se verá quien no es león
Muchos pocos quieren los que no son locos.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
El que algo teme, algo debe.
Averiguelo, Vargas.
El burro hablando de olotes.
Donde gobierna capitán, no manda marinero.