Es mejor estar bien parado que estar bien estacionado.
Antes de hablar, pensar.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Quien mal cae, mal yace.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Perfecto solo Dios.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Los justos pagan por pecadores.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
No está siempre el agua clara, ni el palo para la cuchara.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
No hay caminos para la paz, la paz es el camino.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Comer sin vino es miseria o desatino.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
pajero como tenedor de oveja.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Los golpes hacen silencio.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
No ofende quien quiere sino quien puede.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Del odio al amor hay solo un paso.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.