La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Secreto de tres, secreto no es.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
No dejar títere con cabeza.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Gana poco, pero gana siempre.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Campo florido, campo perdido.
A burra vieja, albarda nueva.
A caballo nuevo jinete viejo.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
Para poca salud, más vale morirse.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Más ordinario que un sicario en un burro.
A chico caudal, mala ganancia.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
A traidor, traidor y medio.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
A otro perro con ese hueso.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
El que está en pié, mire no caiga.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Una manzana cada día, de médico te ahorraría.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Arca abierta al ladrón espera.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Una en el papo y otra en el saco.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Buey sin cencerro, piérdese presto.