Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Cuidado con la adulación
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Quien sabe, sabe.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
El que con cojos anda se llama bastón.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Si vives alegre, rico eres.
Compañía de dos, mi perro y yo.
De lo vedado, un solo bocado.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Más vale oler a asno que a muerto.
Haz el bien y olvídalo.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
El que mucho promete, poco cumple.
Lo malo nunca es barato.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Buen pedidor, mal dador.
A cada puerta, su dueña.
Abusar es mal usar.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
La ley pareja no es dura.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.