Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
Compañía de dos, mi perro y yo.
Si vives alegre, rico eres.
Cuidado con la adulación
El que con cojos anda se llama bastón.
Quien sabe, sabe.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Haz el bien y olvídalo.
De lo vedado, un solo bocado.
Más vale oler a asno que a muerto.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Lo malo nunca es barato.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
El que mucho promete, poco cumple.
A cada puerta, su dueña.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Buen pedidor, mal dador.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
La ley pareja no es dura.
Abusar es mal usar.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.