Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Quien bien quiere, bien obedece.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
El recurso más eficaz para ahorrar dinero es el trabajo.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
De mercader a ladrón, un escalón.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
El hablar es plata y el callar es oro.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Donde hay patrón no manda criado.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Más fácil es ganar que conservar.
Deja que el buey mee que descansa.
Real ahorrado, real ganado.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Del ahorro viene el logro.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Miren quién habló, que la casa honró.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Codicia mala, el saco rompe.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.