El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Palabras de santo, uñas de gato.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Barbero, o loco o parlero.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
En el pedir no hay engaño.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Vivir es morir lentamente.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Con los años viene el seso.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Cabeza casposa, poco piojosa.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Este, como los gatos siempre cae parado.
A los cien años todos calvos.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Al mejor caballo se le van las patas.
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Hasta los gatos quieren zapatos.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Mujer enferma, mujer eterna.