Quien cerca halla, cerca calla.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Ganado suelto bien retoza.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
No hay tu tía.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
No se puede estar en la procesión y repicando.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Fingir no es mentir.
Al desganado, darle ajos.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
No enciendas un fuego falso frente a un dios verdadero
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
Hasta a la mejor cocinera se le queman los porotos.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
Quien lo hereda no lo hurta.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
Todo en exceso hace daño.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
El que tiene boca, se equivoca.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Eso es regar fuera del tiesto.
Trato es trato.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
En cualquier sitio se cuecen habas.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
Pan ajeno nunca es tierno.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
De necios es huir de consejos.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Antes de conocer bien a un amigo conviene haber comido mucha sal con él
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.