Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
La suerte es de los audaces.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Amor no quita conocimiento.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
Donde hay obras, hay sobras.
Las desgracias no vienen solas.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Mal de muchos, epidemia.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Galga salida, a liebre parida.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Pobreza, víspera de vileza.
Fruta desabrida, no es apetecida.
La mujer es gente en la letrina.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Consejo no pedido, consejo mal oído.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Una palabra deja caer una casa.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Una abeja vale más que mil moscas
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
El oro luce, y la virtud reluce.
El hablar es plata y el callar es oro.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
De refrán y afán pocos se librarán.
Júntate, que junto estabas.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Puerta de villa, puerta de vida.
Reducimos nuestras necesidades haciendo menores nuestro deseos.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Callar como puta tuerta.