Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
El tonto ni de Dios goza.
Quien te quiere, te aporrea.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
El que bien te quiere no te engaña.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Quien siempre adula se quema las mangas
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
El sabio calla, el tonto otorga.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Unos suelen valer por muchos, y muchos por ninguno.
A burlas, burlas agudas.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
No hay don sin din.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
El que no trabaja no come.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
No hay buen tesorero, con sueldo de portero.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.