El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Como es el padre, así es el hijo.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
El que no enseña no vende.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
El que come solo, come como un animal.
Hombre avisado, medio salvado
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Quien te quiere, no te hiere.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
Más groso que el Guelpa.
Nadie busca ruido con su dinero.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Si no sobra es que falta.
Artero, artero, más non buen caballero.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Honor a quien honor merece.
Todo necio confunde valor y precio.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.