Va para atrás como el cangrejo.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
El gandul es un cadáver con apetito.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Cero grados, ni frio, ni calor.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Estoy como gallo en corral ajeno
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Al último siempre le muerde el perro.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Zorra que duerme de día, de noche anduvo de cacería.
Gran tocado y chico recado.
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
Ahora es cuando chile verde, le has de dar sabor al caldo.
Qué bonito es ver llover y no mojarse.
De cualquier maya sale un ratón.
Siempre que ha llovido ha escampado.
Si quieres el perro, acepta las pulgas.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Hombre harto, no es comilón.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Atáscate, que hay lodo.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
No vendas la piel del oso antes de haberlo muerto.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Hombre valiente no muere de viejo.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
De que mueren los quemados más que de puritito ardor.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.