La cortesía exige reciprocidad.
Dame dineros y no consejos.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Gran constipado, culo apretado.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Variante: Buena es la tardanza, que hace la carrera segura.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Las penas con pan son buenas.
Hablar poquito, y mear clarito.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Al higo por amigo
Un yerro, padre es de ciento.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Renegad de viejo que no adivina.
Eso no te lo despinta nadie.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Ni mangas porque es chaleco.
Juntos pero no revueltos.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
A barba muerta, obligación cubierta.
Dame pan y dime tonto.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Se queja más que la llorona.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Deuda real, se cobra tarde y mal.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Tiene que pedirle permiso a un pie para mover el otro.
Cantando se van las penas.