Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Irse con la música a otra parte.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
Detrás de la leche nada eches.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Buenas cuentas, conservan amistades.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Tras de corneados ? Apaleados.
Colgar los guayos.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Humano es el errar y divino el perdonar.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Nadie se ha pelado por pedir.
Hablar a tiempo requiere tiento.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Abre la boca que te va la sopa.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
Hacer ruido, para sacar partido.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Hay que poner tierra de por medio.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Está en todo menos en misa.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Deuda pagada, otra empezada.
Para atrás ni para coger impulso.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.