Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Atente al santo y no le reces.
Te conozco mascarita
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
A la virtud, menester hace espaldas.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Alabanza propia, mentira clara.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Mujer precavida vale por dos.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Gallo que mucho canta....no cria manteca.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
La obligación es primero que la devoción.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
A gran pecado, gran misericordia.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
Voz del pueblo, voz del cielo.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
De la vista nace el amor.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
Para su madre no hay hijo feo.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
A cada lechón le llega su noche buena.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Ávila, santos y cantos.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Amor de dos, amor de Dios.
Dios está en todas partes.