Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Al que mucho se agacha, el culo se le ve.
Llegaste como caído del cielo.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Cada cual ha de llevar su carga.
La esperanza alegra el alma.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Vencer no es vergonzoso
A la mujer y a la suegra, cuerda.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
No gastes pólvora en gallinazos.
La muerte hace reflexionar.
Amistades y tejas, las más viejas.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Mallorquina, puta fina
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Está como abeja de piedra.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.