Una buena mañana hace buena la jornada.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
Lo prometido es deuda.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Hay que dar el todo por el todo.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Es de sabios cambiar de mujer.
El mono sabe el palo al que trepa.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Buena muerte es buena suerte.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
Casa oscura, candela cuesta.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
A la que te criaste, te quedaste.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
En el menguante de enero, corta tu madero.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
A casa nueva, puerta vieja.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
A bestia loca, recuero modorro.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.