Viejos los cerros y reverdecen
El que cree en mujer no cree en Dios.
Los dioses ayudan al que trabaja
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
A la mula vieja, alivialé la reja.
Anda a chinga a otro lado mejor..
Quien de verde se viste bonita se cree.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Por la Pascua carne de cordero, por Navidad de gallinero.
¡A darle que es mole de olla!
Belleza sin talento, veleta sin viento.
De una espina, nace una rosa.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Padecer cochura por hermosura.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Un muerto hablando de un ahorcao.
La modestia es la auténtica belleza de una mujer
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
En cada casa, un solo amo.
Al niño que llora le dan pecho.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
El arbolito desde chiquito.
Compañía de dos, compañía de Dios.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.