A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
En la necesidad se conoce la amistad.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
La virtud en sí es un premio
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
El tiempo lo arregla todo
Una buena dote es un lecho de espinos
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Sigue los impulsos de tu corazón
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
La ocasión es la madre de la tentación.
Cantando se van las penas.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Mata, que Dios perdona.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
En el refugio del otro vive cada uno
La mayor ventura, menos dura.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Cara más fea, la alegría la hermosea.