Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
La vida es una sorpresa continua
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Darás con la cabeza en un pesebre.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Yegua cansada, prado halla.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Cuando la desgracia llega a su colmo, viene la felicidad."
Quien virtudes siembra, fama siega.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
La juventud no esta perdida, solo desorientada.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
La alegría intensa es cosa seria
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Para creer hay que querer creer
Manda y haz, buen ejemplo darás.
El que mucho promete, poco cumple.
El hombre propone y Dios dispone.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
La buena lectura, alivia la tristura.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Madrastra, madre áspera.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Nadie está contento con su suerte.
Al que madruga, Dios le ayuda.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.