Ver pecar, convida a pecar.
El llanto es el privilegio del hombre.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Las penas no matan, pero rematan.
La confianza mata al hombre.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
De sabios es cambiar de parecer.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
Ingratos hacen recatados.
Renegad de viejo que no adivina.
Dar carne al lobo.
Oveja harta de su rabo se espanta.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Hombre anciano, juicio sano.
A brutos da el juego.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Ser lento en dar es como negar.
Mata, que Dios perdona.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Ruin amigo no vale un higo.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Burro apeado no salta vallado.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Cuenta errada, sea enmendada.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
A tal amo tal criado.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.