Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Rey nuevo, ley nueva.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Al pan pan y al vino vino.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Lo que mal empieza, mal acaba.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
La virtud loada, crece.
La mujer rogada y la olla reposada.
El empezar es el comienzo del acabar.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Hay quien no ve su camino.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
No hay curva mala pasándola despacio.
Si truena es porque va a llover.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Depende de cómo caigan las cartas
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
No da un tajo ni en defensa propia.
No hay peor error que el no reconocerlo.
No se debe escupir al cielo.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Escucha el viento... que inspira
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
A lo que no puedas, no te atrevas.