A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
El que come solo, muere solo.
El amor entra por la cocina.
Una sola vez no es costumbre.
Dos no pelean cuando uno no quiere.
Mujer con toca, dos veces si.
Bien casada, o bien quedada.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
A falta de reja, culo de oveja.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Guerra avisada no mata soldado.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Dos no discuten si uno no quiere.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
No ensucies donde comes.
De tal jarro, tal tepalcate.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.