Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
A caballo comedor, cabestro corto.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Según con quien te encontré, así te trate.
Hay que predicar con el ejemplo.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Ver para creer.
Hacer oídos de mercader.
Una manzana podrida daña el barril completo.
Quien siembra llorando, siega cantando.
En tiempo de campaña, apaña.
No quieras nunca buenos comienzos.
Estoy más salado que la bragueta de un pescador.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Como hormigas en la sartén al fuego.
A malos ratos, buenos tragos.
Estar como caimán en boca de caño.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Agua al higo, que ha llovido.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Dios nos coja confesados.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Presto se va el cordero como el carnero.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
En llegando la Ascensión, ni merluza ni salmón.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Quien no anda despierto, lo toman por muerto.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.