Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
A cada santo le llega su día.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Hombre prevenido vale por dos.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Más vale aprovechar que tirar.
Hazte responsable de tus actos.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
De mi maíz ni un grano.
Hazte la fama y échate a la cama.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
De lo que come el grillo, poquillo.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Quien desprecia, comprar quiere.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
El que no engorda comiendo, no engorda lamiendo.
A jugar y perder, pagar y callar.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.