Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Es mejor estar bien parado que estar bien estacionado.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
El que bien ama, tarde olvida.
El que bebe alante, bebe agua limpia.
Orden y contraorden, desorden.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
El arroz, el pez y el pepino, nacen en agua y mueren en vino.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Tener el juego trancado.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Para el avaro, todo es caro.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Para conservar amistad, pared en medio.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Necio por natura y sabio por lectura.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Refranes viejos son verdaderos.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Bien vivió quien bien se escondió.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.